Atención telefónica
ininterrumpida
+ (34) 91 575 07 47
+ (34) 91 575 06 88
+ (34) 607 18 39 97
Horario extendido
Lunes - Jueves: 10:00 a 21:30h
Viernes: 10:00 a 20:30h

La flora intestinal de la madre influye en el desarrollo del cerebro del feto

Hasta hace poco, era difícil imaginar este titular, pero efectivamente, la microbiota intestinal puede afectar al desarrollo del cerebro fetal. Existen diferentes evidencias que dan a entender que el intestino de la madre es crucial para la cabeza del recién nacido. Esto puede afectar en la memoria, el aprendizaje y el ánimo.
Digamos que si se altera la cantidad de microbios entonces hay más posibilidades de padecer enfermedades como párkinson, esquizofrenia, alzhéimer, depresión, adicción, ansiedad, trastornos del sueño, estrés crónico y esclerosis múltiple.

Disbiosis intestinal

La disbiosis intestinal es una afección del sistema digestivo que puede afectar a la flora intestinal alterando los diferentes tipos de bacterias. Estos cambios pueden influir en el desarrollo del cerebro y de la función cognitiva de la descendencia. Esta disbiosis puede ser provocada por varios factores, incluyendo las infecciones, una dieta no equilibrada y el estrés.
No obstante, hay que tener en cuenta que en el tercer trimestre de embarazo hay desequilibrios de las bacterias en el intestino, en comparación con los anteriores, pero esto es normal, ya que es consecuencia de los cambios metabólicos que se producen con el desarrollo del feto.
Hay estudios recientes en animales que demuestran que las bacterias de los intestinos de la madre promueven el desarrollo neuronal durante el embarazo.

¿Cómo prevenir la disbiosis?

Con una dieta selectiva, el sedentarismo, el estrés crónico, los antibióticos y fármacos, el insomnio, el tabaco, los aditivos alimentarios y la alimentación baja de fibra (menos de 25gr. Al día desde los 5 años de edad) son los desencadenantes de que los perfiles microbianos se alteren.
Así que se puede decir que las decisiones sobre la nutrición, estilo de vida y tratamientos farmacológicos repercuten en la microbiota y el cerebro es uno de los más sensibles a estos cambios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *